Mariposas
Y ahora me doy cuenta de que las mariposas que sentía en el estómago cuando te veía no eran de enamorada.
Eran del pánico y la ansiedad que me daba el pensar con que palabras ibas a intentar dañarme o que cosa iba a destruir la paz que nunca me dejaste alcanzar.
Eran polillas comiéndose el manto de la poca estabilidad mental que estaba consiguiendo.
Que buen insecticida fueron tus mentiras y engaños, tu falta de decoro y tú poca tolerancia a la sensibilidad.