Leptinotarsa decemlineata
Abrazado a un gran árbol de tronco grueso y olor espeso, espere por la caída del manto de la noche, envuelto en una de sus verdes hojas, protegiéndome de cualquier cosa que pudiera hacerme daño, cauteloso, confiando a que el frio no me congelaría, espere, espere oculto, espere silencioso, espere inmóvil, quieto. Espere que el tiempo pasara y llegara el momento y aunque las horas se hicieron eternas, cuando comenzaron los grillos a entonar su melodía y pintas brillantes cubrían el cielo, significó que la hora había llegado, pero no podía hacerlo, el miedo me paralizo y allí me quede, acurrucado en ese rincón desdichado. Esperando y buscando en una noche mas la oportunidad de volver a mi hogar.