Mi hogar
Me bajo del auto para abrir la gran reja negra que protege mi hogar, desde fuera se puede ver mucho verde, hay muchas plantas y mucho pasto aunque hay que podarlo un poco, puesto tengo que hacerlo muy seguido, porque crece muy rápido, es un pasto de un verde intenso muy hermoso, hay muchas plantas, muchas flores, muchos árboles, entre ellas destacan los Lilium, mis flores favoritas, que me recuerdan a mi mami, sentir su olor me devuelve a mi infancia y a sus brazos.
Entro mi auto y lo dejo en la entrada, donde tenemos el espacio para que quede, me quedo un rato detenida, me gusta contemplar mi jardín, me relaja. Camino hasta llegar a mi puerta, por un senderito de piedras, introduzco las llaves una gran puerta de Roble, tiene una poderosa mujer tallada por nosotros en ella. Al abrir la puerta solo hay silencio, no encuentro a nadie, se ve la casa vacía, huele mucho a limpio y está muy fresco en su interior, aun así es muy hogareña y combina colores llamativos, que solo irradian alegría. Dejo mis cosas a un costado, en una mesita, me saco los zapatos y salgo a buscar lo que tanto anhelaba ver a esas horas de la tarde
Al avanzar por el pasillo se puede notar que está llena de fotos, en los muebles, las paredes, las repisas, en especial la pared de la escalera esta cubierta por completo de fotografías, casi como un gran collage, que guarda nuestros más bellos momentos.
Al llegar a la cocina puedo notar que también está vacía, aunque hay loza sucia y un poco de restos de comida, está totalmente equipada para yo poder cocinar a mi antojo. Probar recetas nuevas en ella y poder consentir a los míos con algo rico.
En el living hay unos cuantos juguetes tirados sobre la alfombra, cojines en el suelo, aunque el resto esta todo en su lugar, los grandes sillones, la mesa de centro. Seguiré buscando.
El comedor está completamente pulcro, alguien se sirvió comida, pero no comió en esa antigua mesa de madera, generalmente se utiliza el living para comer, es mas fácil compartir allí, esta mesa se utiliza mas bien para ocasiones especiales o mas formales. En la biblioteca tampoco hay nadie y en las habitaciones menos.
Salgo al patio y allí están todos, mis hijos, los perros y mi pareja, jugando, comiendo, disfrutando el sol primaveral entre los naranjos y los limones, tumbados en las hamacas y los sillones, corren hacia mi, empujándose para saludarme, recibo muchos abrazos y besos que me tiran al piso, hablan todos a la vez tratando de decirme que cocinaron algo para mi, para tomar once y que ya eligieron la película que veremos esa tarde. Mi amor me abrasa y me besa y me da la bienvenida a mi hogar. Es algo de todos los días, pero es la rutina más hermosa que podría practicar. Nunca me cansaré de esto y cada día cuento las horas para poder reunirnos otra vez.
Entro mi auto y lo dejo en la entrada, donde tenemos el espacio para que quede, me quedo un rato detenida, me gusta contemplar mi jardín, me relaja. Camino hasta llegar a mi puerta, por un senderito de piedras, introduzco las llaves una gran puerta de Roble, tiene una poderosa mujer tallada por nosotros en ella. Al abrir la puerta solo hay silencio, no encuentro a nadie, se ve la casa vacía, huele mucho a limpio y está muy fresco en su interior, aun así es muy hogareña y combina colores llamativos, que solo irradian alegría. Dejo mis cosas a un costado, en una mesita, me saco los zapatos y salgo a buscar lo que tanto anhelaba ver a esas horas de la tarde
Al avanzar por el pasillo se puede notar que está llena de fotos, en los muebles, las paredes, las repisas, en especial la pared de la escalera esta cubierta por completo de fotografías, casi como un gran collage, que guarda nuestros más bellos momentos.
Al llegar a la cocina puedo notar que también está vacía, aunque hay loza sucia y un poco de restos de comida, está totalmente equipada para yo poder cocinar a mi antojo. Probar recetas nuevas en ella y poder consentir a los míos con algo rico.
En el living hay unos cuantos juguetes tirados sobre la alfombra, cojines en el suelo, aunque el resto esta todo en su lugar, los grandes sillones, la mesa de centro. Seguiré buscando.
El comedor está completamente pulcro, alguien se sirvió comida, pero no comió en esa antigua mesa de madera, generalmente se utiliza el living para comer, es mas fácil compartir allí, esta mesa se utiliza mas bien para ocasiones especiales o mas formales. En la biblioteca tampoco hay nadie y en las habitaciones menos.
Salgo al patio y allí están todos, mis hijos, los perros y mi pareja, jugando, comiendo, disfrutando el sol primaveral entre los naranjos y los limones, tumbados en las hamacas y los sillones, corren hacia mi, empujándose para saludarme, recibo muchos abrazos y besos que me tiran al piso, hablan todos a la vez tratando de decirme que cocinaron algo para mi, para tomar once y que ya eligieron la película que veremos esa tarde. Mi amor me abrasa y me besa y me da la bienvenida a mi hogar. Es algo de todos los días, pero es la rutina más hermosa que podría practicar. Nunca me cansaré de esto y cada día cuento las horas para poder reunirnos otra vez.